La historia de mi soundtrack... (Parte 2)
Hoy al levantarme amanecí con ganas de escuchar Def Leppard. Mi hermano me regaló (o en realidad yo me "apropié") de un grandes éxitos que el tenía, y que la selección es fenomenal. Necesitaba escuchar "Hysteria" y la increíble balada "Two Steps Behind You" (canción que marcara mi adolecencia), y con eso partí contento la mañana. Después de repetirlas dos veces en la mañana me fui a duchar, y creo que las volveré a escuchar antes de irme a dormir. La conciencia colectiva cree que son pop... y en parte lo son, pero fueron parte fundamental de la NWOBHM (New Wave of British Heavy Metal) y que luego de los avatares de la vida terminarían siendo un grupo de las grandes masas. La balada que antes mencionaba quizás no le evoque sentimientos a todo el mundo, pero la música, para mí, es algo situacional, no basta con escucharla, sino que hay que relacionarla con algo aunque no sea trascendente, para que esta se haga importante.
Bueno, iba en que dejé las clases de guitarra y seguí tocando solo. No gran cosa, simplemente los acordes que había aprendido y alguna que otra canción de moda (como "Mil Pedazos" de Christina y los Subterráneos). Y aquí mi historia se pone un poco más intrincada.
Yo no me llevaba bien con mis primos. No tenía primos de mi edad y el que estaba más cerca era un primo 2 años (casi 3) mayor que yo. Y la diferencia se notaba. Además yo era un hincha*/%&!@ y bastante odioso, por lo que definitivamente mi relación con ellos no era la mejor. Así y todo, quería ser como ellos, hacer lo que ellos hacían y escuchar lo que ellos escuchaban. Pero estaba prohibido. Estando en nuestro campo en Colchagua, un primo bastante mayor y que siempre fue muy bueno conmigo, me dejaba escuchar a Barón Rojo (y el único cassette que tenía de ellos, que era el "En Un Lugar de La Marcha") y yo alucinaba. Quizás no por lo bueno del disco (que en todo caso es excelente) sino porque me sentía grande. Ese cassette, que era quizás lo más roñoso que he visto en mi vida, tenía ese disco completo, más una canción de GIT ("Acaba de Nacer, del disco GIT, 1984), y un temazo de Obús ("Te visitará la Muerte", del disco Pega con Fuerza, 1985). No se escuchaba bien y tenía una calcomanía medio suelta pegada. Años después vendría a recuperar ese cassette antes de que se fuera a la basura, y creo que todavía lo tengo guardado por ahí.
Para mí era toda una proeza. Me sentía medio malo, por escuchar música prohibida, pero el campo donde veranéabamos era tan grande, que en realidad nadie se iba a enterar. Mis primo Coté escuchaba a Tracy Chapman, Engrupo (y su balada "Remolino" (del disco Buscando Petróleo, 1987), que no dejaron de cantar todo ese verano") y por ahí recién empezaba a conocer a Metallica. Además, a esas alturas, ya era un perito en Iron Maiden, y tenía en su colección cosas de Scorpions, Judas Priest y de Stryper, entre otros tantos. Cristián, por su parte, ya escuchaba Metallica y Sepultura, toda una revolución "satánica" a los ojos de los más viejos. Pero eran todos cabros sanos, además eran otros tiempos... La mayor maldad que hacíamos era fumar a escondidas y quizás tomarnos una cerveza...
Pero bueno, yo seguía proscrito. No había forma de que pudiera juntarme con ellos y quedarme hasta tarde echando la talla. En esa época no había luz eléctrica en el campo y tenías un generador que daba luz de 9 a 12 de la noche, así que se aprovechaba ese rato para comer, se escuchaba música y se conversaba, mientras los chicos nos íbamos a dormir. Como siempre fui medio nocturno, escuchaba como llegaban de madrugada muertos de la risa, ya sin luz, y recordando alguna que otra historia de terror contada en la noche. ¡Me daba una envidia!
Hasta que un día, un muy buen día, le pedí a Coté escuchar algo de Iron Maiden. Y provocó mi fascinación. Yo estaba convencido de que el vocalista era mujer (claro, después al escuchar RUSH y la voz de Geddy Lee, en realidad la voz de Dickinson era de lo más varonil), pero esas guitarras y esa fuerza no la había encontrado en nada que había escuchado hasta ese momento. De ahí en adelante ocurrieron dos cosas: primero, empecé a tener más relación con mis primos, y segundo, entré realmente al mundo de la música. Ahí empezó mi fanatismo.

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