La historia de mi soundtrack... (Parte 4) La chanchi y la revolución
Corría 1994 y yo ya dominaba mejor la guitarra. Seguían siendo notas simples, pero me atrevía a aventurar algunos punteos. Ya no iba a clases pero aprendía rapidamente y creo que era bastante avanzado para mi edad. Y a mitad de año ocurrió algo que no tenía previsto: mi caballo, el Beto, había botado al amanzador y habían dictaminado que era inmontable. Lamentablemente para el Beto, y no para mí, debió ser vendido, y por supuesto, recibí la plata de la venta. ¿Qué hace alguien de 12 años con 120 mil pesos?. Luego de discutirlo con mis padres, accedieron finalmente a que me comprara una guitarra eléctrica, con el compromiso de que la ocupara y aprendiera. Empecé a vitrinear y no hubo ninguna que me convenciera. En el colegio empecé a participar de una banda creada en clases de música y teníamos una canción lista para tocar, pero yo no tenía guitarra.
Entretanto, me había comprado mi primer CD. Fue el Life After Death de Iron Maiden, disco en vivo de 1985, y que es considerado una de las mejores grabaciones en vivo del heavy. Martin Birch, el productor, definitivamente hizo un trabajo formidable. En mi casa teníamos un reproductor de CDs en el living, y me instalaba ahí a escucharlo entero, a todo volumen. Al escuchar la guitarra de Smith me animaba más a tocar, y por fin, un fin de semana, fuimos a la Yamaha de Apoquindo a comprarla. Fue una guitarra Yamaha obviamente mi elección (no había mucho más para elegir) de color negro y una delgada línea blanca, una cápsula doble y dos simples, bastante estándar, pero para mí era la más bonita de todas. La bautizé la "chanchi". Junto con ella compré mi amplificador, la "negra", una asquerosidad de 25 watts, que en realidad su distosionador incluído era bastante paupérrimo.
Después de un tiempo, lo que yo tocaba cada vez se parecía más a lo que tocaba Smith. Y nombro a Smith y no a Murray (el otro guitarrista de Maiden) porque simplemente éste no se escuchaba, ya que el equipo que teníamos lo hacía sonar en "mono". Ese año fue solo Maiden. Tenía ya 3 álbumes distintos para escuchar, y ponía oreja e imitaba lo que sonaba. Si bajaba el volumen a veces los sonidos que emitía mi guitarra eran desastrosos, pero de a poco uno aprende.
En el colegio iba todo como avión. Tocamos en el casino "Basket Case" de los Green Day (del disco Dookie, 1994), que era lo que estaba de moda, y fue todo un éxito. Había pasado de cantar en las presentaciones del colegio Itsy Bitsy Spider a tocar lo que estaba de moda, un lujo y un orgullo.
Los fines de semana, cuando de repente me juntaba con Cristián, escuchabamos Criminal, el grupo de heavy chileno del momento (Victimized, 1994) y también el Keepers of the Seven Keys de los germanos Helloween (1988) y con eso ampliaba mi limitado espectro musical.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home