La historia de mi soundtrack (parte 6A)... 1995, año del descubrimiento
Este sí que fue año prolífico. Finalizando la básica yo ya tenía una opinión musical formada, tenía un par de discos buenos, tenía un grupo, tenía tiempo. Era la vida perfecta. Y dentro de esta vida fue que el año 1995 fue el año de las compras músicales. Como andaba con el cuento de descubrir, de buscar mi destino musical, en ese tiempo no existía mejor lugar que la Feria del Disco para comprar cosas populares, y Spec, tienda alternativa que ofrecía también una gran variedad de música. Fue en la primera donde encontré lo que hoy es considerado una rareza: el Master of the Rings de Helloween, primer disco con Andi Deris, en versión de 2 cd's (Castle Comunications, 1995). Cuando llegué a mi casa para escucharlo me asombró, con disgusto, la voz. No era la angelical y pura voz de Michael Kiske, sino era una voz rasposa, pero con mucha identidad. Como no tenía tantos discos más, el Master of the Rings se convirtió en uno de mis discos preferidos (hasta el día de hoy lo es) y aprendí que la curiosidad mató al gato. En su disco número dos aparecían como creadores de canciones tipos de apellidos como Sykes o Simmons y desde el mismo momento mi misión fue descubrir quienes eran ellos, si eran los originales o no del grupo, o si por otro lado eran miembros de otros grupos que estaban siendo versionados. En algún momento de mi vida llegué a descubrir quienes eran, su importancia y así sucesivamente.
Mis primos generalmente vilipendiaban mis nuevas adquisiciones músicales (hasta el día de hoy es así) pero al tiempo que escuchaban con calma terminaban pidiéndome cosas. No fue la excepción esa vez y Cristián también empezó a comprar cassettes y "merchandising" donde el "Guatón Murder" en el Paseo las Palmas (segundo piso) y en el Portal Lyon.
Dentro de ese año también empecé a completar en CD mi colección de Iron Maiden, como el "Powerslave" (pedí que me lo regalaran para mi santo y hasta me acompañaron a comprarlo al Parque Arauco). Pero fue en otra ocasión donde encontré algo que no esperaba. Se trataba del "Siempre Estás Allí" de Barón Rojo, y yo que alucinaba con redescubrir a uno de los grupos que me hizo metalero. Llegué a mi casa emocionadísimo a ponerlo en la radio, y cuando empecé a escuchar (la primera vez siempre escucho como 10 segundos por canción hasta ponerlo completo más tarde) fue la decepción total. No conocía NINGUNA canción. Casi como para ir a devolverlo. La frustración me llevó a tener botado ese disco durante un buen tiempo...
Terminando Septiembre supe de que Iron Maiden estaba pronto a sacar nuevo disco. Hablé con mi primo y dijo que iba a esperar a que bajar el precio. Yo no podía darme ese lujo, tenía que comprarlo altiro...
