La historia de mi soundtrack... (Parte 5) Tríptico, la Luz del Mundo
Verano de 1995. Un calor horrible, un día sin demasiado que hacer. Tres primos con ganas de hacer algo, tres guitarras de palo. Después de la pichanga del día (dónde era apodado el "dinamita piernas", cosa que aún no entiendo) el día se había vuelto fome. Esa noche, Cristián tocaba guitarra, y yo trataba de imitarlo. Coté aburrido. ¿Y si componemos algo?. No me acuerdo que haya sido así, ni que nadie dijiera nada, pero nació. 3 notas en un riff constante, pegadizo y no muy virtuoso. A esas alturas aún no conocía a Yngwie Malmsteen, John Petrucci o Steve Vai, por lo que daba lo mismo. Sonaba bien, bonito, era simple, y eramos los tres capaces de tocarlo al mismo tiempo. Esa noche escribimos el primer himno de un grupo al que llamaríamos posteriomente Tríptico, porque eramos 3 primos. Y nuestra meta era escribir rock cristiano.
Nuestras primeras presentaciones fueron ante el reducido público que conformaban los familiares que veraneábamos en Lolol, y por supuesto, mi abuela, que no se perdía espectáculo familiar alguno. De ahí saltamos al estrellato, tocando ante 100 mil personas en el Castle Doningtong Festival en Inglaterra como cabezas de cartel. Mentira. Pero soñabamos con eso. En realidad nuestra única presentación fue tiempo después en la preselección de un festival escolar... y ni siquiera quedamos seleccionados.
Nuestro repertorio contaba de canciones propias y covers. Las propias nunca fueron demasiado populares (Invitación a la Oscuridad, Ku-Klux-Klan, No Mires Para Atrás) simplemente porque nunca tuvimos la posibilidad de popularizarlas. Asimismo, hacíamos covers de varios grupos. Quizás los que mejor sonaban eran Breaking The Law (Judas Priest, del album British Steel, 1980), de Iron Maiden tocábamos The Trooper y Be Quick Or Be Dead (del Piece of Mind [1983] y del Fear of the Dark [1992] respectivamente] y un par más, como I Want Out (Helloween, del disco Keeper of the Seven Keys part. II, 1988) y Wings of Tomorrow (Stratovarius, del disco Dreamspace, 1994).
Al tiempo incuiímos a Joaquín, amigo de toda la vida para que cantara, porque mi papel como vocalista era nefasto... bueno, su papel también. Y por último, como baterista, teníamos a un pendex increíblemente virtuoso que se llamaba Bernardo. Tocabamos en una sala de ensayo en las Torres de Flemming, y creo que alguna vez probamos una cerca del metro República, donde nos morimos de calor.
Además de grabar un par de ensayos, grabamos una canción (Ku-Klux-Klan) en una maratónica jornada, donde nos reímos como nunca de Joaquín (en realidad su voz no era la más... adecuada). Finalmente el grupo se separó, no por razones específicas, sino porque la vida nos fue agarrando... De vez en cuando sale la idea de juntarnos de nuevo, pero siempre se diluye en la nada... Espero que alguna vez deje de ser un proyecto y Tríptico vuelva a ser lo que siempre fue: un grupo de primos tocando y echando la talla.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home