Intermezzo
Quizás un recreo de la historia hace bien en este punto. Estoy pasando por cosas extrañas, reviviendo sentimientos pasados que en realidad nunca estuvieron muertos. Tengo la sensación de que las cosas esta vez podrían cambiar, para bien o para mal, pero podrían al fin cambiar.
Ha variado mucho mi soundrtrack de lo que he mostrado hasta la fecha. Mis canciones preferidas, mis discos más queridos, las que me producen sensaciones furibundas. Hoy supe que el papá de una amiga fue operado de un tumor maligno, y aunque con ella no hablaba desde hace años, la llamé por el cariño que siento por ella y su familia. Y me trajo un kilo de recuerdos de la música que escuchaba con ella en esa época. De hecho, ese verano (el de 1996) y el 18 de septiembre del mismo fueron de los perennes que tengo en mi memoria. La música de esos años no se me va a olvidar. Ese 18 me hice fanático de Gamma Ray, especialmente de su discazo "Land of the Free", además de escuchar las primeras caras "B" de Iron Maiden (la introducción de "Burning Ambition" todavía me pone los pelos de punta). Todo eso camino a esos interminables asados de cordero en medio del potrero.
Últimamente he estado un poco más bajoneado/melancólico. Llevo ya 2 semanas viendo a alguien que me importó mucho en una época, y que me está volviendo a importar. Y mucho. En todo caso es un "Caso Perdido" como dirían los hermanos De Castro en "En Un Lugar de la Mancha" (1985). Pero no hay caso, imposible no tropezar con la misma piedra. Para estos momentos melancólicos estoy escuchando "Bravado" de Rush (Roll the Bones, 1991), "Wherever" de los alemanes Chroming Rose (Insight, 1999), pero por sobre todo "Words Mean Nothing" de Evergrey (Soltitude, Dominance, Tragedy, 1995). Estúpidamente ese estado de melancolía me gusta. Pero a la hora de cambiar el ánimo estoy escuchando "Rusty Nail" (X Japan, del disco Dhalia, 1996), "Paschandale" (Iron Maiden, del disco Dance of Death, 2003) y "Night People" (del grandioso Ronnie James Dio, de su disco The Last In Line, 1986). Esas son canciones fuertes, rápidas y poderosas. Me llenan el espíritu en un segundo. En todo caso, cuando la situación es crítica recurro a clásicos-a-la-vena. Y a esos he recurrido siempre. "Breakthoven" (Barón Rojo, de su discazo En Un Lugar de la Marcha, 1985), Blank File (Sonata Arctica, de su disco Ecliptica, 1999) y a alguna canción de las rápidas de los italianos Eldritch (especialmente del disco "El Niño", 1998).
Para mi hobbie de los juegos escucho la música de Warcraft (sí, el juego de computador) y la música de Lost (sí, la serie de televisión). Hacen el fondo ideal.
En el auto tengo a Scanner, Loudness, Rage y varios "varios", así que no me aburro. Y para la cocina, otro "varios" además del disco "Pornograffitti" (Extrme, 1990) y al grupo Acoustic Alchemy, por sobre todo su canción "Casino" (que aparece en más de un disco con distintas versiones). Esa canción me hace recordar mucho a Mauricio, un amigo de los buenos y las tardes en su ex departamento de Escrivá de Balaguer. Pero eso ya es otra historia...

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